
Mil recuerdos que viven en mi cabeza, osando una llama que no se puede apagar, queriendo permanecer allí, día tras día, pero nunca sabré su fin. ¿Qué finalidad puede tener un recuerdo doloroso en mí?, si no le basta con lastimarme a cada instante, no sé lo que buscará. No te quiero en mi mente, no te quiero en mi corazón, ¿Por qué aún permaneces allí? ¿No te das cuenta que tu mirada sigue hiriéndome como aquel día repentino en donde te alejaste para siempre? Es una lástima que no des cuenta de eso, ya que mi herida se hace cada momento más profunda.
Aléjate de una vez, termina con este dolor. Sal ya de mi corazón, te lo ruego. Eres un fantasma que habita mi alma y que no la dejará en paz por quien sabe cuánto tiempo. Eres un ser que me ha domado, que me ha adormecido con su voz y con su presencia, una princesa que ha roto la ilusión de estar a mi lado, y que al final de cuentas, se ha apartado.
De ti, queda el recuerdo, el dolor, las lágrimas que una vez rodaron por mi mejilla, y que repiten esa rutina cada vez que te presentas en mis sueños, o en mi realidad ¿Acaso no son lo mismo?, ¿No es lo mismo un sueño en donde te tengo, que una realidad en la que no? Pues sí, es lo mismo. Es lo mismo ser o no ser contigo. Es lo mismo sufrir o ser feliz. Todo es lo mismo si no estás junto a mí.
Hay noches en las que te necesito tanto, hay días en los que se desborda mi llanto por tu lejanía, que ya no soporto estar así, sufriéndote, pensándote.
No puedo, no quiero, no sé cómo puedo dejarte ir. Mil preguntas pasan por mi cuerpo, asediándote a cada segundo que pasa… ¿Pero cómo evitar que tu olor perfore mis poros? ¿Cómo evadir tu aroma, tu cuerpo y tu belleza?, me atrevería a decir que es imposible, por más que lo intente una y otra vez.
Sal de aquí, vete ya no quiero sentirte, ya no quiero pensarte así. Eres una llamarada que acrecienta su tamaño con el paso del tiempo, una huella imborrable en mis sentimientos.
No te quiero, pero te amo como el primer día, no te busco, pero te encuentro sin pensarlo, quiero olvidarte, pero te recuerdo junto con la melancolía, de tenerte lejos, pero muy pegada a mi vida.