14 mar 2011

La Rutina & La Soledad

En estas mañanas de soledad, en donde despertar ya no es lo esperado, y en donde no hay más camino que quedar apartado de todos, puedo pensar, puedo escuchar las más tristes de las melodías recostado en mi cama, esperando que por arte de magia la felicidad se reavive en mi. Puedo desear no despertar otra vez, y quedar hundido en un profundo sueño que me acerque a vos, aunque te vuelva a perder cuando mis ojos den lugar al día siguiente. Rutina que enloquece y te lleva al abismo de la melancolía. En estas tardes de soledad puedo seguir pensando, sin mirar hacia otro costado que la tristeza y el vacío que se siente teniéndote tan lejos como te tengo. Ni hablar de las noches, cuando me acuesto y no puedo dormir, cuando me duermo y sigo pensándote en cada instante por el que mi alma pasa. Rutina de melancolía que se hace a un lado, me deja tirado recordando aquellos momentos que brillaban, y que me alumbraba como nunca jamás. La soledad es escurridiza, y siempre busca la manera de alejarte de quienes amás, pero no lo va a lograr conmigo, porque se debe de tener la fortaleza para enfrentar el castigo que la soledad nos ha venido a imponer, y yo, yo le doy pelea, una batalla crucial que se desencadena para impedir una derrota, que sin voluntad, es posible.
Por las mañanas, por las tardes, y en la noche, nos refugiamos ante un campo de cariño, que nos protegen y logran eludir a la soledad, si perdemos eso, si no sabemos cuidarlo, ahí es cuando más vulnerables vamos a estar ante esto a lo que hoy llamamos: SOLEDAD.

8 mar 2011

Ver & Valorar

Ayer me dio por pensar y hoy por escribir. Pensar en lo que me rodea no sería algo nuevo en mí. Es una rutina, una rutina que ya tengo incorporada desde hace tiempo. La conciencia de los actos pasados hace eco en mi presente, y la esperanza de saber cómo seguir, hace fuerte la inseguridad que se desliza de a momentos. Hay que valorar lo que se tiene, no dejarlo ir, ya que si eso pasa, podemos vivir bajo un muro de lamentos duraderos, y hasta a veces, eternos. No dejemos pasar los días, sin ver lo que tenemos. Quitémonos esa venda que opaca nuestro mirar, y veamos más allá de lo que creemos ver. No seamos ilusos, no demos paso a la ceguera de la realidad.
Hay que aprender, hay que crecer en cada minuto que pasa, y sobre todo hay que valorar lo que hoy no valoramos. Un amigo, una novia, un retrato de aquella persona que conociste en alguna fiesta, tu primera guitarra, o simplemente un abrazo. Todo se ve en el momento que se ve, pero debe quedar también en el recuerdo, y ver esas cosas, por siempre.
Hay que valorar lo que dejamos y hay que valorar lo que vamos a tener. Démosle valor a los objetos y personas que nos hacen únicos, no dejemos escapar esa luz que cada día nos recuerda quienes somos. Valor agregado al afecto que nos envuelve en una suave manta que nos protege en un nubarrón de invierno.
Siempre, pero siempre, debemos ver, ver aquellas cosas y personas que nos acompañan aun en las más plenas de las soledades. Ver y valorar, recibir y dar, conforman en la vida, lo que es la felicidad.

7 mar 2011

Adios

La luna me dibuja tu rostro por las noches, el sol me da la calidez que un día me brindaste, las estrellas son linternas que guían mi camino, y tu voz es el sonido que escucho en el silencio de mis pensamientos. Hoy quiero que sepas, que he tocado fondo. Que me he transformado, aislado, un peón solitario que vaga recordándote, en cada momento en el que tu ausencia reina en mí.
Son tantos los momentos en el que te respiro en secreto, en el que te pienso profundamente, en el que recuerdo tus ojos brillosos hablándome en un llano sigilo. Pienso en vos, en tus caricias que se deslizaban plenamente sobre mi piel en aquel verano. Pero hay algo, ese algo en el que pienso más que nada. Pienso en tu amor, ese amor que se fue volando, que se alejó de mi, un amor que existió pero que hoy ya no es nada, solo un triste recuerdo que sigue en mí, pero que se esfumó en vos. De nada vale que yo recuerde, si en tu corazón soy olvido, de nada vale que yo te amé, si en tu corazón ya no hay cariño.
Perdiendo el tiempo estoy, pasando las horas están, ya no hay momentos de felicidad, pero me desborda esta soledad. Prometo olvidarte, arrancarte de mi ser, prometo ya no buscarte más, ya que nunca voy a volverte a encontrar.
Ya no hay días en los que las nubes no aparquen esté dolor que siento, por eso prometo ya no volver a sentirlo. Olvidarte con el tiempo, y pensar en otras cosas, borrarte para siempre, expulsarte de mi memoria.
Amé y amo, pero no va más, el cariño es de a dos, así se conforma la felicidad. Ya sos olvido, ya sos cenizas en mi corazón, solo me queda decirte, adiós…