Otro año comienza, no sé cómo será, ni sé qué viviré, pero sé que es un nuevo comienzo, donde el punto final no existe, y por lo pronto, no existirá. Otras esperanzas, o… ¿Las mismas renovadas?, lo importante es que nuevas o no, siempre están y no se pierden en esta vida donde el perder es fácil, y el ganar cuesta. Un nuevo camino, o tal vez sea el mismo con otro rumbo. No lo sé. Siempre yendo y viniendo por el sendero de la incertidumbre, siempre tan de prisa, y despacio al mismo tiempo. Quiero brindarle al tiempo, lo que la vida me brinda: el amor que me rodea y veo en cada despertar del sol saliente, ese mismo que veo en cara rostro preocupado por mi bien estar, el mismo incluso que se aleja para volver algún día.
El 2012, una nueva entrada a la salida de ayer, las nubes despejadas que en un pasado fueron tormentas, y el rayo que emitía ruido en un actual silencio. Nuevas metas y nuevos métodos, pero viejas amistades que me llenan por completo. Un espacio en mi vida para las personas recientes, y toda una bodega para ya las añejas.
Yo amé, sufrí, fui la herida más profunda y sin piedad, fui la lágrima permanente que nunca se secaba, pero hoy soy el presente entero, sin nada de lo antes mencionado.
Hoy, puedo más que ayer, pero seguramente, menos que mañana. Puedo crecer, madurar, violar las reglas de la vida, y sentirme feliz.
Un nuevo año, nuevas metas…