La vida comienza y acaba, tiene un final. Pero uno decide como empezar a vivirla y cuando, y al mismo tiempo, uno decide cuando termina, y como termina. La vida da vueltas, es como una ruleta en pos de caer sobre otra ruleta, que a su vez caen en otra aun más grande. Una rueda que gira y gira, que solo se detiene cuando uno así lo quiere. La voluntad es el magnate esencial para vivir la vida. Es el motor de los sentimientos, es el aguijón que se enclava en nuestras cabezas y nos hace recordar. Digo “voluntad” ya que uno siempre hace lo que desea, cuando una persona no consigue olvidar a otra, no es porque no pueda, sino, contrariamente a lo que piensan todos, es debido a la falta de voluntad que hay en ese anhelo de olvido. Vida… tan preciosa y tan finita. No sabemos por qué acaba, no sabemos por qué empieza, pero sabemos que no es vida, la que se vive con tristeza. Vida, tan extensa y tan vivida, que olvidamos que se mueren, los recuerdos que nos dañan, y es la vida quien nos habla, es la vida quien nos dicta, que la vivamos con firmeza y que crezcamos día a día. Vida, quien nos jura que se acaba, es un alma descarriada, que no sabe de vivir, solo vive de sufrir. Vida, no sabemos quien la crea, aunque lo vivamos en carne propia, nosotros vivimos aprendiendo, no es vida la que es sombra. Vida, pisadas bajo el buró de los minutos, quienes transitan sin interrupciones, olvidos que se llevan los indultos, cuando nos viven naciendo emociones. Vida, ya no es vida la que no se desea, solo es vida la que se anhela, pero la vida es una marea, que nos arrastra y nos lleva. Vida, toda vida es aventura, que se atraviesa con el alma, la vida es sangre pura, que nos beneficia y nos engaña.
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