A veces no sé porque hago las cosas. Tal vez porque no pienso antes de hacer dichas acciones, o pienso, pero es escaso el tiempo que le dedico a aquello. Si hablamos de amor, saldría perdiendo, pues el mismo me ha enseñado que consigo trae sufrimiento, dolor, tristeza, y muchos más factores que afectan nuestro corazón. En él se guardan recuerdos, sensaciones, pensamientos sobre una persona en especial que se cruzó en nuestras vidas alguna vez, y aunque intentemos reemplazar a aquella personas que marco nuestra vida, no lo vamos a poder lograr nunca, ya que la misma nos enamoró tan profundamente que se nos hace casi imposible sacar a dicha persona de nuestros pensamientos y de nuestro propio corazón. Solo nos enamoramos una vez, una vez clavamos los ojos en alguien, los que siguen son solo excusas para olvidar un amor imposible, un amor no correspondido diría yo. Pero el amor es único, no compartido, en muchos casos se triunfa, en otros se pierde, pero siempre hay que seguir luchando para superar aquellas barreras que el propio amor nos impone. Si nos rendimos a la primera caída, ¿Qué va a pasar con las otras miles de caídas? Nunca, pero nunca hay que dejar de lado lo que sentimos, jamás hay que abandonar la batalla, uno si se lo propone, puede llegar tan lejos como nunca hubiera imaginado.El amor lo puede todo según dicen, ¿Y si fracasa?, ¿Vamos a encerrarnos en nuestra habitación escuchando a bajo volumen música que nos pone aún peor? Claro, total así nuestros problemas se van por arte de magia. Esa no es la solución, no es la mejor manera de estar bien. Si bien entiendo que a veces a uno mismo le dan ganas de estar solo, por la simple razón de que quiere pensar en un llano silencio que aclara los sentidos y abre nuevos caminos en la mente, pero el estar solo lo único que hace es que nos pongamos aun más débiles ante la situación, que se nos escapen lagrimas continuamente, haciendo de nuestros ojos dos cataratas que desembocan en un rio cuyo destino final es un mar de angustia. Yo opino que hay que salir de esa habitación solitaria, y luchar, luchar por lo que uno añora, por lo que sueña, por aquello que quiere más que a nada en el mundo. Muy pocas, escasas personas lo hacen sin embargo. Hay personas agrandadas, otras falsas, hay quienes se creen lo máximo, sin saber que esos, son grandes perdedores. Quien daña, es porque antes fue dañado, y focaliza su bronca en un ser querido que nada tiene que ver. Quien ama de verdad, es porque fue amado, y lo es... pero quien no lucha, es porque acalla un enorme dolor dentro, y cree que por volver a luchar, ese dolor se va a acrecentar, pero no tiene porque ser así, hay que luchar, para seguir, hay que vencer para vivir, hay que perder para aprender… hay que sentir para querer…
No hay comentarios:
Publicar un comentario