La amistad es magia llevada a la realidad, es comprensión y es tener en carne viva tu otra mitad. “Amigo” es un término muy mal usado usualmente, todos son “amigos”, todos se llevan bien cuando la conveniencia toca la puerta de vuestras caras. Somos parte de un universo de complejidades, disturbios a montones y necesidades estructuradas que cualquier ser humano posee. La amistad suele ser un juego al principio, suele tener un ritmo complementario, suele ser una experiencia que día a día va acrecentando su hambre de sociedad. La amistad es un ego que se comparte, una luna partida en dos, cuyas mitades orbitan juntas sobre la vida. Pero hay varios temas para tratar, uno de ellos es la “falsedad”, muchos hemos tenido amigos falsos, que solo nos utilizan o simplemente nos mienten vorazmente y luego nos rechazan dejándonos un vacío que es complicado superar. ¿De dónde sale esa falsedad? es la pregunta, la respuesta se puede hallar en la vida rutinaria que nos rodea. La falsedad a diferencia de lo que la mayoría está acostumbrado a creer, no es la mentira por la cual se basa la amistad, no es llamar “amigo” a alguien por el cual no sentimos nada, eso es en parte, pero hay mucho más en el trasfondo de este tema tan delicado como una burbuja a punto de reventarse en el pico de una aguja. La falsedad surge cuando tenemos un interés en especial por la otra persona, que no es precisamente el cariño. Es una mentira utilizada para llegar a aquello a lo que no tenemos acceso, pues bien, es muy recurrente la interrogante de quién es falso o no, de quién siente en verdad algo por dentro, o solo lo demuestra por fuera.
Vayámonos ahora a la importancia de la amistad, esta vez, la verdadera amistad, aquella que se encuentra a escasos horizontes, ya que soy muy pocos los amigos verdaderos. La amistad que se siente y se lleva en la sangre, nos ubica a cada uno de nosotros en un nivel particular de vida, los amigos son todo en la vida, los que nos acompañan, los que nos protegen, aquellos que nos quieren y nos llenan de cariño y alegrías, los que nos hacen reír y llorar, los que nos abrazan cuando nos sentimos mal, y aquellos que nos aconsejan cuando no sabemos qué hacer y cuando nos encontramos perdidos. Son la cobija en la cual nos refugiamos, la sonrisa de la cual nos contagiamos. La amistad nos llena por dentro y por fuera, hace de dos personas una sola. Tener amigos sobrepasa a los amores, y a distintos roces con personas que nos gustan, tener amigos no tiene comparación, porque acá se unen los corazones y se complementan para pasar cualquier barrera que se oponga.
La amistad es un lujo de los que ya no hay, una mirada ya sabida, un gesto adivinado, la amistad es la escencia vital para vivir, es una ruleta de peleas y conciliaciones, pero la amistad es magia renovada, cuando quien la dicta, es el corazón.
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