La lógica constante de seguir adelante, es una prueba que muchos tienen miedo a superar, porque no saben, lo que pueda pasar. Son muchos los que temen afrontar esa deuda con la vida, ya que la resignación nos toca bien cerca, y el acercarse a la meta se aleja cada vez más.Hay que vivir, hay que gozar, resolver los problemas con tranquilidad, sin temor a lo nuevo, sin temor a que lo viejo pueda volver. El pasado vuelve, el pasado intenta estar en nuestro presente, sin saber que podemos dejarlo y vivir plenamente.
En la vida hay cambios, buenos y malos, perjudiciales o beneficiosos, pero siempre están. Para hacernos bien, para hacernos sentir que no queremos ya estar acá. Podemos, y somos capaces, de superarlos, no todo cambio es malo, y no toda maldad se puede cambiar. Es difícil la interrogante de saber cómo cambiar a alguien que ya ha condenado su alma al infierno, pero siempre, con perseverancia, es posible.
La vida es un lujo, es hermosa, es un acto que nos describe a cada uno de nosotros, es crecer y creer, es abandonar y conservar, es aprender y olvidar.
Vale la pena vivir, claro que si, el afecto a todos nos llega, el cariño materno es el primero de ello.
Hay que seguir cruzando puentes y horizontes, atravesando mares de dolor y soles de felicidad, una luz que se nos cruza por la mente, asediando la oscilación rotunda que penetra nuestras glorias, y deforesta nuestro ser. La fuerza interna y externa nos hacen elegir, nos hacen tomar una decisión, sin saber en verdad que nos podrá pasar, pero arriesgando siempre hay posibilidad de salir ganando, si uno va a la guerra vencido, termina todo resignando, y se queda en el olvido, buscando y buscando, respuesta al pasado, que un día ha vivido.
La espada con la que luchamos, es nuestra mente liberada, a la oscuridad con nuestra luz apagamos, y a la soledad la dejamos desolada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario