Tantas dudas aguerridas en un puente de dolor, donde la esperanza nace y muere, donde la lucha es la única vocación. Miles de tormentas que se quejan con sus truenos, y miradas que asechan a lo lejos, reclamando ese cariño que no llega prontamente pero está cerca de este puente. Cuando dudo miro y pienso, analizo por qué no… y me doy cuenta de que la realidad es una nube sin solución, que flota inerte en aquellos pensamientos que descubrí un día, y sigo descubriendo junto a la razón. Fijamente trato y trato, de concentrar ésta mirada en los puntos más exactos, lo logro con desdén, no lo logro con satisfacción, pero queda siempre ese consuelo que se llama proliferación. Mis energías se traducen en ganas de luchar, y la lucha es traducida en las garras de ganar. Se pierde en las dudas, se gana en la seguridad, pero no hay duda mejor ganada que la que se trata de avanzar.
Dudas, certezas, miedos y fortalezas, y las vidas que uno pierde son afines a morir. Siempre bailan al son de los testamentos que dejan las huellas por las que pasaron ya los argumentos, aquellos que no se mueren mientras reine la firme convicción de las palabras cuyo filo son adictos al sigilo, que perturba en la verdad.
Tengo cuentas pendientes con la sinceridad, creo que le debo el tiempo, ya que siempre me miento, cuando pienso que estoy bien. Pagaré esa deuda, cuando el tiempo así lo quiera, cuando el viento arrastre consigo las penas esas penas que no tienen final.
Muerte al dolor, vida a la vida… la suerte ya tomó una decisión, y es que la felicidad viene de lo pequeño, y la muerte de las penas las decidirá su dueño.

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