Hay que cruzar esa rendija del mundo, un precipicio profundo cuya salida es el valor de avanzar ante el dolor que nos causan los recuerdos. Un puente tallado a mano, con cada pensamiento y momento vivido, no hay que cederle la rienda al olvido, pero tampoco alimentar el fuego de los recuerdos. Un puente que nos incita a soñar, pero que nos desilusiona con sus trabas constantes. Un puente rígido y que al mismo tiempo se desmorona. No podemos ni debemos dejar pasar el tiempo sin intentar cruzar ese camino, tratar a la vida como un cuento, cuyo final se encuentra perdido. El puente siempre está, nosotros cargamos con las falencias, errores precedidos de otros errores y sucedidos por otros peores. No importa, no interesa cuántos, ni cuáles, siempre interesa el esfuerzo por superarlos, las ganas de vencerlos, y la destreza para no volver a cometerlos. Poco posible sin voluntad, imposible sin la fuerza que debemos portar.Un puente arrinconado en los valles de la desazón, en las tormentas de la injuria, y pese a los malos augurios de pensamientos escasamente promiscuos, cuyo centro de atención es el “temor a”, siempre se puede cruzar si la lucha se desenlaza entra ideas positivas, pensando en el afán de triunfar, abandonando la idea del fracaso que muchos tienen en estos tiempos modernos.
Un puente sublime ante las gotas de rocío que se pueden deslizar entre los pastizales que se vuelven más verdes, y que hacen de un puente oscuro, opaco y lleno de truenos, en un horizonte que florece cada día, y cuyo otoño se vuelve eterno en llegar y es prácticamente inexistente.
El puente está presente, siempre se queda ahí, la razón de nuestros miedos no se pueden extinguir, pero siempre vamos creciendo, si los intentamos combatir.
Un puente sublime ante las gotas de rocío que se pueden deslizar entre los pastizales que se vuelven más verdes, y que hacen de un puente oscuro, opaco y lleno de truenos, en un horizonte que florece cada día, y cuyo otoño se vuelve eterno en llegar y es prácticamente inexistente.
El puente está presente, siempre se queda ahí, la razón de nuestros miedos no se pueden extinguir, pero siempre vamos creciendo, si los intentamos combatir.
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