14 jul 2012

Mi Camino Es Ella

Cuando caminaba en dirección a quien mantiene mi cabeza trabajando todo el tiempo, me daba cuenta de que nunca quería mirar hacia atrás. Me di cuenta que no quería dejar de avanzar hacia ella, hacía la persona, la mujer, que me llena cada espacio vacío, y aquella que no deja que se propague la soledad. Es como una luz en el final del camino, que también se expande hacia la partida, completándose mi vida, con su risa y mirada, con su dulzura y locura. Es una flor sin espinas, porque hasta las espinas carecen del filo que cortan los sueños. No podía ni quería dejar de verla, hasta su silencio me enamoraba. Hasta la más fría de las palabras resonaba en mi interior. Era hermoso estar ahí, y era en donde yo quería estar.
No sé del futuro, ni del mismo quiero hablar, pero siento que florece lo que antes no se animaba a siquiera nacer. Cada curva que mis ojos recorren, cada fila en el nogal de su cuerpo, crea lo imposible, calma esas ansias y nerviosismo por verla.
La quiero, y ya casi la alcanzo, pero falta, faltan miles de fracasos. Nada es fácil, pero nada es imposible. Conforme avanza el tiempo, el tiempo se hace más lento. ¿Cuándo la veré de nuevo?, físicamente, no sé, pero en mis recuerdos, no hay día en la que no la vea. 
Su pelo al desplegarse, su risa al contagiarme, su boca que me besa, y su rechazo a la tristeza, me completan. No hay lugar que no quiera recorrer en el sendero de la verdad y del amor. No hay muralla que me separe de mis deseos, que poco a poco van tomando color, y van formando la estructura de la realidad. 
Todo lo que quiero, está, la única complejidad es saber cómo llegar a ese lugar.
Actos sin fin, besos tiernos, timidez que domina, pero que se irá en algún momento, tampoco sé cuándo. Y no me importa saber en qué momento dejará de existir esa misma timidez, en tanto me siga demostrando interés por mi... lo demuestra, y lo sigue haciendo crecer, paulatinamente, lo cual fortalecen mis convicciones.

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