La luna me dibuja tu rostro por las noches, el sol me da la calidez que un día me brindaste, las estrellas son linternas que guían mi camino, y tu voz es el sonido que escucho en el silencio de mis pensamientos. Hoy quiero que sepas, que he tocado fondo. Que me he transformado, aislado, un peón solitario que vaga recordándote, en cada momento en el que tu ausencia reina en mí. Son tantos los momentos en el que te respiro en secreto, en el que te pienso profundamente, en el que recuerdo tus ojos brillosos hablándome en un llano sigilo. Pienso en vos, en tus caricias que se deslizaban plenamente sobre mi piel en aquel verano. Pero hay algo, ese algo en el que pienso más que nada. Pienso en tu amor, ese amor que se fue volando, que se alejó de mi, un amor que existió pero que hoy ya no es nada, solo un triste recuerdo que sigue en mí, pero que se esfumó en vos. De nada vale que yo recuerde, si en tu corazón soy olvido, de nada vale que yo te amé, si en tu corazón ya no hay cariño.
Perdiendo el tiempo estoy, pasando las horas están, ya no hay momentos de felicidad, pero me desborda esta soledad. Prometo olvidarte, arrancarte de mi ser, prometo ya no buscarte más, ya que nunca voy a volverte a encontrar.
Ya no hay días en los que las nubes no aparquen esté dolor que siento, por eso prometo ya no volver a sentirlo. Olvidarte con el tiempo, y pensar en otras cosas, borrarte para siempre, expulsarte de mi memoria.
Amé y amo, pero no va más, el cariño es de a dos, así se conforma la felicidad. Ya sos olvido, ya sos cenizas en mi corazón, solo me queda decirte, adiós…
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