8 mar 2011

Ver & Valorar

Ayer me dio por pensar y hoy por escribir. Pensar en lo que me rodea no sería algo nuevo en mí. Es una rutina, una rutina que ya tengo incorporada desde hace tiempo. La conciencia de los actos pasados hace eco en mi presente, y la esperanza de saber cómo seguir, hace fuerte la inseguridad que se desliza de a momentos. Hay que valorar lo que se tiene, no dejarlo ir, ya que si eso pasa, podemos vivir bajo un muro de lamentos duraderos, y hasta a veces, eternos. No dejemos pasar los días, sin ver lo que tenemos. Quitémonos esa venda que opaca nuestro mirar, y veamos más allá de lo que creemos ver. No seamos ilusos, no demos paso a la ceguera de la realidad.
Hay que aprender, hay que crecer en cada minuto que pasa, y sobre todo hay que valorar lo que hoy no valoramos. Un amigo, una novia, un retrato de aquella persona que conociste en alguna fiesta, tu primera guitarra, o simplemente un abrazo. Todo se ve en el momento que se ve, pero debe quedar también en el recuerdo, y ver esas cosas, por siempre.
Hay que valorar lo que dejamos y hay que valorar lo que vamos a tener. Démosle valor a los objetos y personas que nos hacen únicos, no dejemos escapar esa luz que cada día nos recuerda quienes somos. Valor agregado al afecto que nos envuelve en una suave manta que nos protege en un nubarrón de invierno.
Siempre, pero siempre, debemos ver, ver aquellas cosas y personas que nos acompañan aun en las más plenas de las soledades. Ver y valorar, recibir y dar, conforman en la vida, lo que es la felicidad.

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